Nada merece la pena

Nada merece la pena; no hay nada que realmente merezca tu pena. Si algo ha de valer, que sea la alegría, no la infelicidad.

Nos repetimos frases en bucle para intentar justificar el dolor y permanecer donde deberíamos haber escapado a la primera señal. Pensamos que, si ponemos todo nuestro esfuerzo, podremos conseguir aquello que nos propongamos.

Pero… ¿sabes qué? No siempre conseguirás lo que deseas, y eso a veces también es una suerte, porque te da la posibilidad de experimentar lo que no esperabas encontrar.

Merece la pena

Nos dicen que nada que merezca la pena será fácil. De este modo idealizamos la dificultad como algo positivo, cuando en ciertas ocasiones lo único que buscamos es alimentar el ego, poniendo nuestra energía donde no estamos disfrutando, solo por el orgullo de decir: “lo conseguí”.

Ni quien bien te quiere te hará llorar, ni lo que te hace sufrir merece la pena, porque realmente nada merece la pena.

No quiero en mi vida nada que me produzca pena, que altere mi estado emocional, que me acelere el corazón. Ya no me resulta excitante ni me parece romántico “luchar por atención”, intentar conseguir lo inalcanzable. No quiero invertir mi tiempo ahí.

No quiero nada que me provoque guerras mentales, que me genere angustia o inseguridad. Eso no me crea adicción, me dan ganas de vomitar.

Prefiero aquello que me genera seguridad, que me causa bienestar, que me permite respirar con tranquilidad, que me transmite calma y paz. Amo lo que no me produce insomnio, sino que me hace soñar despierta y suspirar.

Nada merece la pena; todo debe merecer la felicidad.

Soy adicta a los momentos bellos que no hay que forzar. A las personas que te hacen la vida un poco más fácil y mantienen el equilibrio. Me da morbo lo que se sostiene con hechos, no con palabras de esas que se lleva el viento y nunca se hacen realidad.

Ya puse todo mi empeño en aquello que no dependía de mí. De ahí aprendí que no me gusta en quién me convierto cuando insisto en ese lugar. Y cuando siento que puedo volver ahí, prefiero salir corriendo sin mirar atrás. Eso no me hace feliz. No quiero estar allí.

No merece la pena sufrir. Si te genera angustia, no sigas, por favor. Eso no va a mejorar ni a cambiar. Perderás tu tiempo en algo que no es ni será para ti. Te perderás allí, y a veces no es fácil escapar.

Apuesta por lo correspondido, por lo que no hay que forzar porque surge con naturalidad, por lo que te hace sonreír. Eso es lo que debe merecer tu alegría y la inversión de tu tiempo.
Eso es lo que deberíamos elegir.

-Sara J Pajares-

#Locapormitutú


Descubre más desde Sara J Pajares

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Me encantaría saber tu opinión... ¿Comentamos?

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Carrito de compra
Scroll al inicio