lobo con piel de cordero

Para la princesa desencantada la vida no fue fácil en el amor, antes de conocer al chico del gimnasio, conoció a esa clase de personas que actúan como un lobo con piel de cordero.

¿Cómo dejar de sentir odio y ser un alma libre? ¿Cómo dejar de pensar en el juego de aquella fantasía?

De que manera puede volver a sentir, cómo deshacerse de ese vacío y volver a volar entre nubes de algodón, donde la confianza huele perfecta, donde no hay dramas, donde solo se siente calor.

Dicen que los flechazos del corazón son certeros. Ver a una persona que llama nuestra atención y que el pulso se acelere, sentir nerviosismo interno, el sudor frío que recorre nuestra frente.

A través de un amigo, la princesa desencantada vio una imagen que erizó su piel.

Ella no disimuló ni un segundo, su interés hacía aquel chico.

Su amigo puso todo su empeño para que sin comprometer a ninguno de los dos, ellos se enfrentaran y rompieran la barrera de las imágenes, les tendió una pequeña trampa, para que ellos mismos se pudieran chocar.

Noches en vela hablando con él, emails en el trabajo, desconcentración permanente, todo el día pendiente del móvil, de las redes sociales y del email.

Comenzaron a trabajar en el mismo lugar y como si de una película se tratara, él la invitó a ir al baile que organizaba la empresa en navidad.

lobo con piel de cordero

Ella temblaba, sonreía sin parar, sus palabras eran tan ardientes, con tanto sarcasmo, con tanta inteligencia, que podrían agobiar a cualquier mente ajena.

Era un; Tiro la piedra, escondo la mano y me pongo a girar entorno a ella, para que sepas que yo la tiré, pero que no seré capaz de reconocerlo, adivínalo si gustas seguir en este juego.

Después de aquel baile, ellos comenzaron a verse a menudo. No soltaban la cuerda que les ataba las manos, solo cuando uno dejaba tensar un poco, la agarraba de nuevo con más fuerza para empujar al otro.

Pasaron los meses y ellos seguían sin reconocer al mundo que aquello era amor, cada semana que pasaba eran más los días que decidían alimentar sus miradas juntos, bajo el hilo de su cama se encontraba su alma en calma.

Llegó un momento en que aquello era tan intenso, que por algún lado tenia que explotar. Algo llamado miedo recorrió cada centímetro de la piel de la princesa desencantada, llamó a su mejor amiga llorando sin parar, incrédula de lo que estaba sucediendo, le dijo tal cual; Estoy enamorada.

Ilusa por volver a sentir amor. Habló con él, le dijo cada uno de los pensamientos que pasaban por su mente. Se sentía derrotada en el juego de la pasión. Se sentía pequeña e indefensa, solo quería que él la correspondiera, solo quería su protección.

En uno de los viajes que decidieron hacer juntos, una noche bajo el calor de sus cuerpos, a la vieja usanza él la pidió salir, ella le abrazó y solo pudo decirle que si.

Formalizaron su relación y ambos no paraban de amarse por cualquier lugar. Detalles que siempre sorprendían, gustos similares que podían compartir.

Dicen que no es oro todo lo que reluce. Después de estar locamente enamorada, él cambió por completo su personalidad.

La torturaba mentalmente y a continuación pedía perdón. Ella como tonta enamorada volvía a confiar en que él volviera a ser ese hombre que la enamoró desesperadamente.

Esa situación solo duraba unos días, él poco a poco, deterioró la relación. Hasta dejarla presa de los recuerdos de lo que aquello llego a ser.

Llena de dolor, llena de rencor, él la llenó una cama con pétalos perfumados. Aceites esenciales de los cuales desprendía el aroma del egoísmo. Mientas ella dormía, divagando por colinas, evitando pincharse con las espinas.

Ella descubrió que él en verdad era un lobo con piel de cordero.

En manos del destino sin un objetivo marcado, así se encontraba ella.

Buscando razones no hallaba ningún tipo de solución, se perdía en el tiempo.

Imaginar que no bailarían más entre las sabanas. Que bajo el hilo de su cama, ya no se encontraba su alma en calma.

Intentaba volar y huir de ese estado emocional. Los recuerdos la aprisionaban en una mazmorra, donde llegó a imaginar como eran antes y dando saltos infernales a lo que habían llegado.

Como él se transformó en ese lobo con piel de cordero que destrozó su corazón.

Hacia girar el tiempo, hacia delante y hacia atrás, pero una vez más, se detenía en el mismo lugar.

Condenada melancolía, no entendía el porqué de esa sensación. Solo hacía horas que separaron sus caminos y el anhelo le cubría los ojos tras su espalda. Sin dejarla escapatoria de desconectar y dejar su mente en pausa.

Fortaleza infinita para soltar palabras desde otra perspectiva. En esos momentos la facilidad de aconsejar, no era la misma a cuando la debía aplicar.

No sabia si debía maldecirse por amar a ese lobo con piel de cordero o esperar a que algún día la volviera a sonrojar.

-Sara J Pajares-

#Locapormitutú

6 años después la princesa desencantada sabe que todo aquello que no te destruye te hace invencible.

Gracias a experiencias como esta y conocer a un lobo con piel de cordero. Es la persona feliz y soñadora que es a día de hoy.

Nuestras experiencias para bien o para mal, nos hacen un poco más fuertes de lo que fuimos ayer.

 

0 comentarios en “lobo con piel de cordero”

  1. Siempre me he preguntado qué lleva a una persona a fingir ser lo que no es. O igual es que siempre fue así pero no nos dimos cuenta… En definitiva, hay demasiados lobos con piel de cordero. Y lo mejor es huir de ellos a la primera.

  2. Viendo después las historias posteriores, me alegro mucho de que haya pasado por esto. Cada experiencia y vivencia ocurren por alguna razón, nos hacen ser quienes somos y algo mejor está por venir. Así que seguiremos con la historia 🙂

  3. Me alegro que este hecho fortaleciera a la princesa (no serás tú???). Creo que somos muchas que hemos tropezado con su lobo..Yo, personalmente, aplasté con mi tacón de aguja (cuando los llevaba) su egoísmo y la cobardía machista y segui caminando sin mirar atrás. Un saludo.

  4. ufff los lobos, creo que son como decirlo como un mundo cada uno de ellos y tenemos que saber como poder administrarlo si que nos afecte, son una de las cosas que he aprendido en este año pasado. Es aguantar y dejar las cosas claras. Genial el post. Un beso muy grande.

  5. Déjame decirte que me da mucha rabia la gente así. Gente que se empeña en destruir nuestra fe en la humanidad. Yo entiendo que el amor se acabe o que dos personas, a pesar de las buenas intenciones, no sean una buena pareja. Pero , cuál es el punto de hacer miserable a otra persona? Cuál es el punto de atacar, abusar, humillar? No lo entiendo. Y tienes razón, la princesa desencantada superó esa experiencia y siguió adelante sin perder su alegría de vivir. Gracias por compartir. Un abrazo!

  6. ohhhh, me he emocionado tanto al leer el principio de la historia que cuando he llegado al final me han dado muchas ganas de llorar.
    El amor es así. Hay veces que se ama tanto que duele. Y no sabes cuando te están haciendo daño o es que ese sentimiento forma parte del juego del amor.

  7. Me reconforta mucho leerte! Y estoy totalmente de acuerdo con la conclusión de lo que no mata te hace más fuerte, lo único que hace falta tiempo para superar el dolor….

  8. Hace meses no te leía, que bueno es volverlo hacer y que me siga gustando lo que haces. Buena historia, concuerdo contigo y los demás, en que muchas veces hemos pasado por cosas graves, problemas serios que pensamos que nos van a destruir pero hemos salido victoriosos porque nos ha dejado fuerza. Saludos☺

  9. Vale, me has ganado con esta frase: «¿Cómo dejar de sentir odio y ser un alma libre?» O sea, es que es tan yo ahora mismo… Jaja y creo que ya te lo he dicho alguna vez, pero… ¡¡amo los gifs que acompañan a la historia!! Sobre todo el de New Girl <3 ¡Muchas gracias por compartir el relato con nosotras!
    Un abrazo y pásate cuando quieras ^^

  10. ¡Hola, guapa! Yo siempre digo que vale la pena arriesgarse, abrirse. Si nos cerramos en nosotros mismos jamás conoceremos a personas que merecen mucho la pena. Obviamente, no toda la gente que conozcamos va a ser como esperamos y nos va a hacer daño pero de todo lo que nos pasa (y también de lo malo) hay que aprender y seguir avanzando en nuestro camino. 🙂

  11. Hola guapa
    Jo pobre princesa, la verdad es que ese tipo de gente que va de buena y luego es el mal tienen la capacidad de destrozarnos por dentro.
    Y que difícil es salir de ello…
    Pero bueno, por lo menos la princesa pudo escapar de eso y ahora ve que la hizo más fuerte
    Un besazo

  12. Esos lobos con piel de cordero acaban desgarrandote el alma… ¡Que bueno que al final sus caminos se separaron!
    A veces este tipo de situaciones son necesarias para realmente plantearnos hasta qué punto estamos dispuestos a llegar por alguien, y si realmente merecía la pena, para acabar dandonos cuenta que somos el primordial «alguien» del que preocuparnos
    Un beso!

  13. Todas hemos sido en alguna oportunidad una princesa desencantada que estuvo al lado de un lobo con piel de cordero, y este es para mí el perfecto retrato de una mujer que no se está amando a sí misma, porque cuando el amor es completo internamente, la mujer no se conforma con migajas ni amores a medias.
    Estos lobos son perfectos maestros que nos vienen a decir lo poco que nos estamos amando y sirven como proyector, pero la corta edad y la poca experiencia nos colocan como las víctimas de estos seres, en vez de verlos como espejos de eso que llevamos dentro.
    Saludos.